Santos Borré. El gol del colombiano abrió el partido. River bailó a Boca en el segundo tiempo. (Foto Clarín)

 

Del 0 a 0 y el planteo que tantas polémicas generó entorno a Gustavo Alfaro a una demostración futbolística de alto vuelo que enaltece a Marcelo Gallardo. ¿Qué cambio en 30 días, desde 1º de septiembre al 1º de octubre? Que River se encontró con un penal en el amanecer del partido y Boca no tuvo reflejos para cambiar la realidad: jugar contra un equipo consolidado, el mejor del continente, requiere mucha creatividad táctica.

Boca necesitaba un gol de visitante y Alfaro insistió con Franco Soldano en la posición de «8». Mucho se había cuestionado esta decisión en el Superclásico liguero. Pero funcionó porque las líneas estuvieron más apretadas. ¿De qué servía pararse 10 o 15 metros más adelante y dejar huecos a la espalda de un delantero esforzado en una función que no siente? Milton Casco ganó terreno permanentemente y enloqueció a Marcelo Weigandt. Aquellos que sirvió para planchar clásico hasta octubre no era la mejor opción para la noche de Copa. Se dijo antes.

Con Eduardo Salvio entre algodones, ¿no hubiera sido más coherente apostar a Sebastián Villa, rápido y desequilibrante en los contraataques? Boca murió en el pelotazo a Wanchope Abila, que trabaja muy bien de espaldas. Y en la única posibilidad que el delantero cordobés generó, el que picó al vacío fue Nicolás Capaldo. Y todos saben cómo definió.

River jugó con su fórmula de siempre. Y encontró más espacios para lastimar. El VAR detectó temprano una torpeza de Emmanuel Mas y Rafael Santos Borré no falló desde los doce pasos. Y le abrió el camino a la victoria. Aunque su principal capital fue confiar en su juego habitual, con volantes dinámicos y lúcidos para generar una buena triangulación ofensiva. Nacho Fernández está cada vez más afinado. Sobre todo contra Boca. Clave en la Supercopa Argentina de Mendoza por el penal que le hizo Edwin Cardona y la contra que encabezó y terminó en el segundo gol de Nacho Scocco. Por el pase fantástico a Lucas Pratto en Madrid. Por el 2 a 0 tras una gran combinación con Matías Suárez este martes.

River está con un pie en la final. ¿Cómo hará Boca para dar vuelta esta historia esquiva de los últimos cinco años con dos goles abajo y una Bombonera que será una caja de presión? Menuda tarea para un técnico que prioriza el orden y la solidez por encima de todo. De mínima, tendrá que cambiar el esquema. Le quedan 20 días para barajar y dar de nuevo. Necesitará mucho más que las cartas que mostró en Núñez. Y dejar de lagrimear por el árbitro. Hay que quejarse con fundamento y esta vez el VAR fue irreprochable.