Pulgar arriba, fútbol abajo. Eduardo Coudet en el banco del estadio santiagueño. ¿Podrá dar vuelta la página? (Foto Prensa Central Córdoba)

La cuarta fecha del torneo pasado marcó un quiebre en Mozart y Corbatta. Fue justo después de otro sonoro cachetazo ante River, bestia negra para Eduardo Coudet.

“Tenemos la obligación de ganar el campeonato”, dijo Lisandro López. Y todos se encolumnaron detrás del capitán. Le quitó la punta a Central y a partir de aquel domingo, con 10 puntos sobre 12 disputados, tomó impulso hacia la consagración.

Siete de los once futbolistas que ganaron aquella mañana frente a los rosarinos fueron titulares ante Central Córdoba. Fueron casi los mismos intérpretes en el cuarto partido de este nuevo campeonato. Faltaron Renzo Saravia (en Porto), Leonardo Sigali (expulsado), Pol Fernández (en Cruz Azul) y Jonatan Cristaldo (lesionado).

¿Qué pasó, entonces, con aquel equipo arrollador para transformarse en este híbrido que sumó 3 puntos de 12, que quedó eliminado de la Copa Argentina con Boca Unidos, rival del Federal A, y ganó sólo uno de los últimos once partidos?

Hay un concepto que se repite en los labios de los futbolistas. Otra vez Licha le puso palabras a una nueva debacle con River. El delantero habló de “relajación”. En el mismo sentido se había expresado Iván Pillud, otro referente, en diálogo con Clarín: “Muchos de los chicos me decían que había un desgaste psicológico”. Y consumado el empate en el Adolfo Terrara, Gabriel Arias confesó: “La cabeza juega, uno se bloquea y cuando no entra, no entra”. ¿Es apenas un tema de diván el que aqueja a Racing?

¡Una sola vez! pateó al arco en noventa minutos. Y podrá haber un bajón individual, claro. Pero el tema es el funcionamiento. No hay sorpresa ni creatividad. Tampoco, cambio de ritmo. Sobra lentitud y previsibilidad. Los refuerzos, por ahora, están lejos de los millones que se invirtieron. De aquel campeón que había quebrado los registros de Mostaza y Cocca hoy sólo queda un recuerdo borroso. Queda preguntarse si Coudet está a tiempo para dar vuelta la página.

(Opinión publicada por Daniel Avellaneda en el diario Clarín)