Llanto. Felipe Melo se va expulsado ante Gremio por el árbitro Patricio Loustau. (Foto Clarín)

Felipe Melo nació en una favela de Río de Janeiro y muy pronto supo que su destino estaría bifurcado por el fútbol y las armas. Tenía que elegir este carioca nacido en Volta Redonda. Optó por el camino más sano, claro. Pero quizá en ese origen barrial cargado de violencia y drogas pueda entenderse su accionar en la cancha. Es un tipo de carácter fuerte el volante del Palmeiras.

Al punto de confesar que si no hubiera sido futbolista, sería «asesino«, se entrega con demasiada vehemencia. Mediocampista de recuperación y agresivo con la pelota, parecía una contradicción verlo romper en llanto el martes en Porto Alegre. El árbitro argentino Patricio Loustau le mostró la segunda tarjeta amarilla por una infracción a Luciano. Y Felipe Melo abandonó el campo de juego entre lágrimas. Se perderá la revancha en San Pablo con ventaja para el Verdao gracias al golazo de Gustavo Scarpa.

«Dejar el equipo con uno menos es complicado. En mi opinión, el árbitro fue muy estricto en ambas tarjetas. En la segundo, principalmente. Cuando la multitud canta ‘Libertadores, mi obsesión’, se lo pasa a los jugadores, realmente queremos ganar la competencia. Y el hombre llora. Cuando dejamos el equipo con uno menos, estábamos tristes ”, dijo el jugador de dilatada trayectoria en Europa, donde jugó en Juventus, Inter y Fiorentina, y mundialista en Sudáfrica 2010.

Felipe Melo llegó a la 24ª expulsión de su carrera, aunque está lejos de ser el jugador que más veces visitó las duchas antes de tiempo. El número uno es colombiano. Se trata de Gerardo Bedoya. El General, apodo que lo acompaña desde sus primeros tiempos en el fútbol, cuando comenzó a despuntar el vicio de la pelota en Deportivo Pereira, fue echado en 46 ocasiones.

A los 43 años, ya retirado, admite: «Muchos se atrevieron a decir que soy el jugador más violento del fútbol mundial, pero considero que no lo soy. Lastimosamente, las expulsiones estuvieron, no me siento orgulloso de eso, pero he sido recordado por muchos goles importantes». En la Argentina, especialmente, quedó en la historia de Racing por un zurdazo extraordinario ante River que derivó en un empate (1 a 1) que impulsó a la Academia a cortar la racha negra de 35 años sin títulos en el Apertura 2001.

General. El colombiano Bedoya fue expulsado 46 veces en su carrera. (Foto Twitter)

Felipe Melo está muy lejos del colombiano, pero figura en el top ten de tarjetas rojas. Alcanzó, ni más ni menos, que a Sergio Ramos, notable zaguero del Real Madrid. El brasileño y el español comparten un lugar en el podio y pueden escalar hasta el segundo puesto que ostenta Cyrill Rool (27). El mediocampista francés fue catalogado como el «Anticristo» por la prensa española en 2009 en vísperas del duelo de la Champions entre Real Madrid y Olympique de Marsella. Le Boucher (el Carnicero) era su apodo. Sumó casi 200 amarillas a lo largo de su carrera y fue noticia en 1999 por quebrar el tabique nasal de un juvenil del Lens durante un entrenamiento.

El Carnicero. El francés Cyrill Rool no recogía la pierna, jugaba con vehemencia. (Foto Twitter)

Melo y Sergio Ramos tampoco superan a Fabián Cubero (25) de Vélez, récord en el fútbol argentino. Alexis Ruano (22) del Racing de Santander no se queda atrás. Siguen en la lista roja: el uruguayo Paolo Montero (21), el argentino Roberto Trotta (21) y el español Pablo Alfaro (18). Los tres retirados, muy cerca de ellos está el francés Yannick Cahuzak (17) del Lens.

Los hombres lloran. Y pegan patadas. Que lo diga Felipe Melo…