El primero. Lautaro define de zurda ante el achique de Ochoa. (@Argentina)

La noche de San Francisco dejó una certeza: Argentina tiene un goleador para los próximos diez años. Lautaro Martínez, a fin de cuentas, parece moldeado a la medida de la Selección. Y ya empieza a ser uno de los inamovibles en la nueva estructura de Lionel Scaloni.

Los tres gritos que pegó en el estadio Alamodome dejaron claro que le sobran recursos al pibe bahiense. De zurda, de primera y de derecha. El primero, a pura gambeta, con movimientos de cintura imperceptibles para los mexicanos, la pelota atada y una definición de categoría. El segundo, un remate cruzado tras recibir un pase exquisito de Exequiel Palacios. El tercero, luego de otro pase genial del tucumano que representa a River.

«Estoy feliz porque uno hace un sacrificio muy grande para estar acá. He vivido cosas muy duras y mi familia lo sabe. Es difìcil llegar hasta acá y mantenerse porque hay jugadores de gran jerarquía», dijo el Toro cuando terminó el partido. Y habrá que establecer en estas palabras un vínculo con Jorge Sampaoli, el técnico que le dio la primera posibilidad en la Selección; también, el que lo bajó del Mundial de Rusia con un argumento que se deshizo a fuerza de goles: vestido de celeste y blanco, Lautaro marcó 9 tantos en 13 partidos.

«Tiene una marcha menos que los jugadores de Europa», dijo el Hombrecito de Casilda. Y dejó al mejor proyecto de ataque del país afuera de la lista de 23 mundialistas. Hasta el propio Lautaro habló de las dificultades que le generaban aquellos primeros entrenamientos con la Selección. Todo un síntoma de la falta de confianza del entrenador que lo hizo debutar cuando Argentina ya perdía por goleada ante España.

Martínez es la gran apuesta del Inter. A tal punto que relegó a Mauro Icardi en el club neroazzurro y en la Selección. El polémico «9» se fue por la puerta de atrás de Milán y recaló en el PSG francés después de un conflicto que primero le costó la capitanía; después, la titularidad; por último, la salida. Y el Toro fue escalando posiciones. El despido de Luciano Spaletti y la contratación de Antonio Conte le dieron el lugar preponderante que anhelaba. Arrancó la temporada como titular y ya dejó su huella en la red ante Cagliari: Lautaro hizo un gol en el triunfo (2 a 1) que Inter consiguió en la isla.

Comparte el ataque con otro 9, el belga Romelu Lukaku. Y ya empiezan a entenderse. Y eso mismo intentará Lionel Scaloni en la Selección, más allá de que ante México fue la única referencia, que comulgue con Sergio Agüero. En la Copa América, el Toro y el Kun se entendieron perfectamente. Si a este tridente se agrega Lionel Messi, las posibilidades ofensivas son mejores.

Aunque hay un aporte fundamental para potenciar las capacidades del pibe de 21 años que surgió de las inferiores de Racing: el mediocampo. Hay futbolistas bien dotados técnicamente que arriesgan con el pase. Son valientes para buscar la rendija y lastimar con toques propios del billar. Leandro Paredes y Palacios no quitan la pierna para meter y recuperar, pero son esenciales para asistir.

Son positivas las conclusiones de la gira. Por el resultado, claro. Pero mucho más, porque empieza a vislumbrarse un equipo con sangre joven y los goles que puede aportar Lautaro, el Batistuta moderno.