Aplausos. Gallardo, un animal competitivo. No perdió en los últimos 14 clásicos. (Foto Clarín)

No hay dudas de que Marcelo Gallardo es el mejor entrenador del país. Desde que se hizo cargo de River, el 24 de julio de 2014 ante Ferro por la Copa Argentina, logró lo que ningún otro técnico en esta década: ganó diez títulos, entre ellos, dos Libertadores. La última, ni más ni menos, a Boca en la inolvidable final del Santiago Bernabéu.

El Muñeco, una apuesta de Enzo Francescoli tras el portazo de Ramón Díaz, se corporizó en un estratega que sólo tiene una cuenta pendiente: conquistar el torneo local. En el tranco largo, el laureado entrenador decidió apostar a la arena internacional. Y mal no le fue, claro. Basta recordar un partido ante Racing, casualmente, en Avellaneda, cuando guardó sus mejores valores y cayó 1 a 0 con un gol en contra de Ramiro Funes Mori. Esa victoria impulsó a la Academia de Diego Cocca a ganar el campeonato, pero River alzó la Sudamericana contra Atlético Nacional de Colombia. Un certamen que será recordado, especialmente, porque eliminó a Boca. Fue la noche del penal que Marcelo Barovero le tapó a Emmanuel Gigliotti y «que viva el fútbol» de Leonardo Pisculichi.

Gallardo llama a esas deudas «pagarés», como si algún hincha millonario pudiera reclamarle algo. Este coloso del banco logró marcas extraordinarias a lo largo del lustro dorado: no sólo se transformó en el técnico más ganador de la historia de River; además, alcanzó la mayor racha invicta en 118 años de historia (32 partidos) y puede dar un máster en enfrentamientos mano a mano:  de 58 series disputadas, se impuso en 47, un 81 por ciento de efectividad; sólo en copas internacionales, ganó 21 de 24 mano a mano. Nunca perdió un mata-mata con los brasileños. Y en las vísperas del duelo con Cerro Porteño se despachó con una goleada (6 a 1) ante el campeón del fútbol argentino en su casa.

Este triunfo marcó otro hito en la magnífica carrera de Gallardo: alcanzó los 14 partidos sin perder un clásico. Desde el 18 de noviembre de 2017, contra Independiente en el Libertadores de América, que River no lamenta una derrota ante otro equipo grande. Fueron 10 triunfos y 4 empates, alcanzando los números del campeón del Nacional 1980 (8 ganados, 6 igualados) y el de 1994/1995 (9 victorias, 5 empates). En puntos obtenidos, la del Muñeco es mejor, está claro. El 1º de septiembre, ante Boca en Núñez, puede superarla.

Esta gesta incluye la eliminación de Boca en dos copas (Supercopa Argentina y Libertadores) y las de Racing e Independiente en la Libertadores del año pasado. Que Gallardo haya sido nominado para ganar el premio The Best de la FIFA no es casualidad. Y si no es el entrenador de la Selección Argentina se debe solamente a una cuestión política. Hoy, el Muñeco es el entrenador más exitoso del continente. Y en la Argentina, el Señor de los Clásicos que somete al resto de los grandes.