Voy por ustedes. Parece decir el Tata, que quiere terminar con la supremacía argentina sobre México. (Foto Clarín)

Nadie conoce el origen de la frase, ni siquiera su autor, pero marca el rumbo de las personas. Y cabe a la perfección en esta historia. Porque si es cierto que no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, ahora es posible reconocer que Argentina perdió un gran técnico para su Selección.

Enfrente, vestido de verde con vivos rojos y blancos, estará Gerardo Martino sentado en el banquillo de México. El Tata que hizo docencia incluso cuando era un “8” ochentoso, miembro del mejor Newell’s que se recuerde de la mano de Marcelo Bielsa. Con vocación ofensiva, hizo de sus equipos un culto al ataque, pero sin perder de vista el orden. Arrancó en Almirante Brown de Arrecifes y fue escalando. Platense, Instituto y el salto a Paraguay. Fue campeón con Libertad y Cerro Porteño, motivo suficiente para corporizarse en el técnico de la Albirroja. Venció a Brasil y a Argentina en las Eliminatorias. Se clasificó a Sudáfrica y casi da el golpe de su historia ante España. Se quedó en las puertas de la consagración en la Copa América de 2011. Uruguay lo goleó en el Monumental.

Volvió al país, dirigió Newell’s y fue campeón con un fútbol de alto vuelo. Lionel Messi y su papá lo recomendaron para Barcelona. Dirigió 62 partidos, ganó 43 empató 11 y apenas perdió 8. Sacó el 75% de los puntos, pero no alcanzó en un club tan grande como el catalán. Aunque ganó la Supercopa española y fue el primer técnico blaugrana en ganar 17 encuentros consecutivos, el hecho de terminar segundo, detrás del Atlético de Madrid del Cholo Simeone, le mostró la puerta de salida.

Entonces, se transformó en la última voluntad de Julio Grondona. No pudo llegar a la cita el histórico mandamás de la AFA. Una semana antes falleció. Pero los dirigentes respetaron el deseo del Jefe. Y Martino tomó la Selección. Llegó a dos finales de Copa América y cayó ante Chile. En Santiago, traicionando sus convicciones, y en Nueva Jersey, apostando al ataque. Los penales fueron letales. No pensaba renunciar. Sin embargo, la negativa de los dirigentes de ceder jugadores para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, sumados a una deuda gigante, lo desbordaron de hartazgo. Le renunció a Claudio Tapia, que entonces no pensaba que sería el nuevo presidente, en el predio de Ezeiza. Y empezaron los problemas para la Selección, al tiempo que se abrió un camino dorado para Martino.

Caminos opuestos. Messi y Martino estuvieron juntos en Barcelona y la Selección. (Foto Clarín)

Porque en el lapso en el que Edgardo Bauza, Jorge Sampaoli y Lionel Scaloni intentaron que el equipo nacional no despistara, el Tata se refugió en sus afectos y se hizo cargo del Atlanta United. Fue campeón de la MLS y cruzó la frontera para dirigir el Tri. A fin de cuentas, Martino es un entrenador de Selección. “Convenció a los jugadores y a la gente, fundamentalmente, que creía que tenía un gran desconocimiento del fútbol mexicano. Hoy, nadie nos puede ganar”, dice Paco González, de Fox Sports México.

No exagera el colega. Desde que Martino asumió el desafío mexicano, el 7 de enero de este año, el Tri jugó 11 partidos, ganó 10 y empató uno. Le ganó amistosos a Chile (3-1), Paraguay (4-2), Venezuela (3-1), Ecuador (3-2) y Estados Unidos (3-0) y en la Copa de Oro venció a Cuba (7-0), Canadá (3-1), Martinica (3-2), Haití (1-0) y derrotó a Estados Unidos (1-0) en la final. En este mismo torneo igualó (1-1) con Costa Rica. Y se sacó la espina de las tres finales continentales perdidas con paraguayos y argentinos, ni más ni menos.

El Tata tiene todas las comodidades y elementos para trabajar, además de un sueldo importante (2,2 millones de dólares anuales) y no tiene que padecer con los problemas ni los conflictos de intereses que sacudieron a la AFA que Grondona dejó tras su muerte, el 30 de julio de 2014. Lo dijo el propio entrenador rosarino, de 56 años, en la conferencia de prensa.

Banco dorado. El Tata ganó la Copa de Oro en la Selección mexicana y se sacó la espina. (Foto Clarín)

«A nivel Selección veo cosas mucho más normales. Está César (Menotti) como mánager, hay un cuerpo técnico estable, en divisiones juveniles está trabajando muy bien, hay un coordinador desde ese tiempo, los equipos están algo más dispuestos a ceder a los futbolistas… No eran cosas tan alocadas lo que se reclamaba antes: no dejar de representar cada uno a su club, hablo de los dirigentes, pero también tener compromiso hacia la Selección, algo que no se tenía».

Contundente, Martino analizó aquel contexto y esta realidad. Este martes, casi en la madrugada argentina, buscará terminar con una racha de 15 años de supremacía argentina sobre México. La última vez que el Tri venció a la Selección Argentina fue en la Copa América de 2004. El técnico era otro argentino, Ricardo La Volpe, y el gol lo hizo Ramón Morales de tiro libre.

Tiene material Martino para lograrlo. Y paciencia, esa que se le terminó en la Argentina exitista e improvisada, la que ahora es conducida por un técnico sin recorrido. Justo cuando nos estamos preguntando todos por qué dejamos ir al Tata.