Corazón rosarino. Di María festeja el primer gol con Courtois caído. Metió un doblete ante Real Madrid. (Foto Twitter)

Dos goles de alto impacto, una actuación maravillosa y un poderoso rival de rodillas. Angel Di María se corporizó en el héroe de París y Real Madrid sufrió la Ley del Ex. A fin de cuentas, Fideo vistió la camiseta blanca durante cuatro temporadas, acaso las mejores de su carrera, entre 2010 y 2014. Fue el chico de la tapa, como cantaría su coterráneo, el rosarino Fito Páez. En cada periódico de Francia y de España. Y en Argentina, una serie de memes.

Un grito a Nigeria, ese impulso que necesitaba la Selección olímpica para ganar la medalla dorada en Beinjing 2008. Otro a Suiza, clave, en Brasil 2014 para superar la instancia de octavos. Un nivel ascendente desde los juveniles hasta  aquella frustración en el Maracaná y el calvario de las lesiones. ¿Cuánta influencia tiene su propia mente? ¿Es sólo un problema físico el que afecta al zurdo que muy joven se destacó en Central y desembarcó en Europa para jugar en Benfica, Real Madrid, Manchester United y PSG? ¿Por qué la rompe en su club y se rompe con el manto celeste y blanco?

«He tenido la mala suerte de lesionarme siempre cuando estoy con la Selección. Es algo que me pasa habitualmente. Espero lograr que no vuelva a pasar. Desde el Mundial 2014 que viene dando vuelta en la cabeza la razón. Son momentos con mucho stress, ansiedad y partidos acumulados. Saber que uno representa a un país influye mucho a la cabeza. Lo he pensado y lo he hablado con mucha gente. Trato de que no me ocurra, trato de aislarme de la presión en los partidos importantes. No hice terapia, pero sí lo he hablado con gente para que me ayude. En el club puede pasar porque jugás cada dos o tres días, pero en la selección realmente me está pasando cuando llegan los partidos importantes o cosas así y uno trata de mejorar no sólo dentro, sino fuera de la cancha también», declaró en 2016, cuando Edgardo Bauza lo citó para las Eliminatorias. El Patón, entonces, no imaginaba que su ciclo sería tan breve que no llegaría a dirigir el Mundial.

Di María en el césped, una constante en la Selección. Aquí, consolado por Messi. (Foto Twitter)

Jorge Sampaoli lo llevó a Rusia. El gol del empate ante Francia fue una luz en el medio de la oscuridad. Lionel Scaloni no lo convocó en la primera citación post Mundial. Di María respondió con un posteo de Instagram besándose la camiseta. Hubo una comunicación telefónica. Y aquí hay que destacar que Fideo nunca se bajó del barco como Javier Mascherano o Lucas Biglia. En marzo, el técnico de emergencia ya confirmado en su cargo lo citó para la gira por España y Marruecos. Pero se desgarró. Otra vez.

Al Gringo de Pujato no le gustó. Pero confió en sus condiciones y no faltó en la lista de la Copa América. El debut fue frustrante. Fue titular ante Colombia y el primer cambio: salió en el entretiempo y fue reemplazado por Rodrigo De Paul. A partir de ese momento, perdió el puesto.

¿Cuántas chances más tendrá Di María, que ya cumplió 31 años y sufre el estigma de las lesiones? Sensible, escribió cartas en las redes sociales manifestando su amor y compromiso por la Selección. Y produce actuaciones como la de este miércoles en el Parque de los Príncipes que pueden deslumbrar. Sin embargo, su ciclo parece inexorablemente cumplido. Scaloni, ahora mismo, no tiene pensando volver a llamarlo. En un mediocampo fresco con De Paul, Paredes y Lo Celso como ejes principales, Fideo está pasado. Aunque le haga goles al Real Madrid.