Pulga corazón. Luis Miguel Rodríguez, capitán del Colón de los milagros. (Foto Twitter)

Las manos de Leonardo Burián, ese héroe uruguayo que estuvo a punto de irse a mitad de año, buscando un cambio de aire. Los goles del Pulga Rodríguez, el hombre que dejó su zona de confort en Tucumán, colgó su cartel de ídolo y apostó por un nuevo destino a los 34 años. Pablo Lavallén, un técnico joven cuestionado por la dirigencia, que estuvo a punto de ser despedido después de la derrota ante Independiente, pero armó un equipo que, pase lo que pase en Asunción, quedará grabado a fuego en la historia.

Colón siempre se quedó en la puerta de la gloria. Hizo campañas muy buenas. La más recordada aquella de 1997, cuando llegó a la semifinal de la vieja Copa Conmebol. Lanús lo eliminó por en un ida y vuelta (2 a 0 y 1 a 1). Ese año, fue subcampeón de River en el torneo Clausura. Y algunos veteranos recordarán el amistoso que en 1964 le ganó al Santos de Pelé. Aquel 2 a 1 legendario derivó en el apodo que ostenta el estadio Brigadier López: el Cementerio de los Elefantes. Fernando López y el Ploto Gómez marcaron los goles del equipo santafesino. O’Rei había abierto la cuenta para los brasileños. Fue el final de un invicto de 43 partidos.

¿Qué tiene este Colón que hoy despierta la admiración de propios y extraños? Un compromiso para pelear cada pelota, intensidad, presión y pocos firuletes, más allá de lo que pueda generar Rodríguez. Pero por encima de todo hay una convicción de que puede con empresas imposibles. «Les dije a los dirigentes que acá vine para ser campeón. Es el mejor Colón de todos los tiempos», sostuvo en Belo Horizonte, después de la hazaña ante Atlético Mineiro.

Lavallén llegó después de la turbulenta salida del uruguayo Julio Comesaña, quien declaró muy fuerte contra este grupo después de una derrota ante Talleres. «Colon tiene 100 años de historia y siempre le fue mal. Hay que levantar este muerto», había dicho el técnico de 71 años que debe ser recordado ahora mismo, en el mejor momento sabalero. No sólo porque tocó el orgullo del plantel; no hay que olvidarse de que pidió a Wilson Morelo, autor de 3 goles en esta Copa, a quien conocía del medio colombiano. También, al Pulga Rodríguez y Fernando Zuqui, pilares del milagro santafesino.

El sábado 9 de noviembre, a las 17.30 en Paraguay, intentará escribir la página más dorada de su historia ante Independiente del Valle.