Toto el dolor. Salvio abandona la cancha a los 44 minutos del primer tiempo. Alfaro, atribulado. (Foto Clarín)

La pregunta se había formulado antes del partido, evitando esa frase tan popular y perimida, la de acusar a los periodistas de hablar “con el diario del lunes”. ¿Con qué periódico habría que analizar los hechos? Salvo alguna pitonisa, difícil aventurar el futuro. Aunque podía especularse con una arriesgada decisión de Gustavo Alfaro de cara al duelo con Liga de Quito.

Dolorido. Wanchope Abila en el césped. Sintió un pinchazo en la pierna derecha. (Foto Clarín)

Aunque el técnico de Boca dice que no tiene titulares ni suplentes, es una realidad que hay un equipo más importante que otro. Tal vez lo hace para mantener a todos motivados, pero los jugadores no comen vidrio. Ellos saben quiénes serán parte de la formación de gala y cuáles serán los futbolistas de entrecasa. De hecho, contra Banfield jugó un muletto y ante los ecuatorianos, los habituales inicialistas más Carlos Tevez, reemplazante del lesionado Mauro Zárate.

El contexto obligaba al interrogante. ¿Para qué Alfaro expuso a los titulares ante un rival al que le había ganado 3 a 0 de visitante y 72 horas antes del Superclásico? Si después del duelo en el Monumental llegaba la fecha FIFA, ¿no era conveniente cuidar futbolistas?

Alfaro ensayó una explicación que no convenció. “¿De qué manera le digo a los jugadores que no piensen en el domingo si hoy yo guardo a algunos de ellos? En el fútbol hay eventualidades. Si ponía un equipo alternativo, perdíamos 3 a 0, ibamos a penales y quedábamos afuera, ¿quién era el dueño de la derrota?”, disparó el entrenador en la conferencia de prensa. ¿Cuántas posibilidades había de que sucediera una catástrofe deportiva? Era improbable por la diferencia de jerarquía individual. Liga de Quito se había hecho fuerte en la altura. Justamente, donde Boca le ganó y holgadamente.

El costo de poner a los titulares fue muy alto. Eduardo Salvio y Ramón Abila terminaron lesionados. «Molestias musculares», disparó el parte médico. El Toto, en el isquiotibial izquierdo. «No sentí un pinchazo, pero se me puso duro. Difícilmente pueda jugar con River», confesó en la zona mixta. Está descartado. También, Wanchope. El cordobés sintió un tirón en la pierna derecha. Se teme un desgarro. En ese caso, su recuperación demandaría mucho más tiempo. Justo en su mejor momento y cuando Franco Soldano y Jan Carlos Hurtado no dan garantías y Zárate también está fuera de juego, precisamente, por un desgarro.

Bajo esta coyuntura, Alfaro destacó un logro. Y acá hay que darle la razón al técnico xeneize. Después de haber perdido la final en Madrid, ¿quién podía imaginar estar puntero en el campeonato y clasificado a las semifinales de la Copa Libertadores? «Si me lo decían en enero firmaba con las dos manos», aseguró el entrenador que buscará terminar con la hegemonía de River, su próximo objetivo.